Hojas Sueltas
Numero 1
Y tragó saliva, y me animé a tomar el picaporte. En la puerta, unas letras a mano alzada en marcador anunciaban:
"Abriras las puertas del Infierno..."
Me dijeron que ese era el baño para las visitas y la naturaleza me llamaba para despedirme de ese litro de cerveza que habia tomado.Las paredes, de un rojo desprolijo, chorreado, sofocante. Un cuadro de Chagal torcido, la mujer del cuadro de Chagal, derecha, una mano que me servia una toalla.
Dos candelabros a sendos lados de un espejo que cubria toda la pared y en ese espejo el continuado del anuncio:
"Y te encontrarás con tus más temidos demonios"
Miré por sobre mi hombro y confirmé que estaba sola. Eché llave al baño. Me acerque al espejo y me miré fijo a los ojos, y pude sostenerme mi mirada.Una vez acostumbrada a la luz, pude observar las líneas verticales sobre mis labios, las patas de gallo, y me pregunté dónde estuve este tiempo. Me pareció que ayer nacia a la vida y me comencé a descubrir. Alguien golpeó la puerta y me llamó al ahora "Ocupado" grité y volví al espejo. Me vi furiosa, bajando la cabeza mientras la Fraulen del colegio señalaba la bajeza de mi pretension de comerciar con los hilos de bordado que habia tomado del costurero de mi madre. Me sonreí a mi misma.
Noooo, ninguna verguenza, levante la frente m´hija.
Noooo, tampoco ese es uno de mis demonios, fué el puntapié para una vida de enarbolar un "Yo soy lo que soy".
No, mis demonios están muy bien escondidos, no me resulta fácil reconocer la crueldad con que planteo mi verdad cuando alguien me amenaza, la falta de compasión con que desnudo la incompetencia del otro para distraer de la mia. Nooo, esos demonios están bien encerrados bajo siete llaves, tapados bien debajo de la alfombra.
Volví a mirarme en el espejo. Tomé el rouge de mi cartera, me pinté los labios de rojo rabioso, y , sin temor, deje mis demonios danzando en el espejo.



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